viernes, 16 de octubre de 2009

Retomando recorridos...

...y rebobinando un poco, podemos analizar los entornos familiares en los que crecimos y sus discursos formativos. Además de su impronta psicológica (como los "mandatos familiares"), los discursos se ven explicitados en las posibilidades que propician para nosotros nuestros padres y abuelos. Ahora los comprendo desde un lugar de mamá. Pero me interesaba revisarlos desde el lugar de la niña que fui…
La música centroamericana sonaba por toda la casa, mi viejo siempre había tocado esa música en el piano y en las congas y bongoes. Desde su adolescencia había tenido un "conjunto" donde reproducían guarachas, cumbias colombianas, sones cubanos, candombe, salsa y cha cha chá. De hecho mi nombre fue elegido por mis padres a partir de una canción de aquellos orígenes: "Matilda".

A los cuatro años, ante mi inquietud y el histrionismo que destacara mi abuela (obviamente presa del fanatismo con su primera nieta) me llevaron a aprender danzas españolas, clásicas y folklóricas. Ocho años transcurrieron de festivales y en el recuerdo todavía veo a mi mamá y a mi abuela bordando lentejuelas durante semanas enteras. Mientras tanto, el piano de mi papá sonaba por las noches y yacía en el comedor como esperando mis deditos y los de mi hermano que siempre andaban rondando por ahí. No nos dejaban jugar con el piano. Cuando entendieron mi seria incistencia, a los 8 años (edad que imprime esa foto), empecé a tomar clases de piano con "Monona", una vecina tan amorosa como sensible. A los 10 me preparó para ingresar al conservatorio y allí siguieron 2 años más de estudios musicales. Pero con el ingreso a la escuela secundaria, todo comenzaría a cambiar...

miércoles, 14 de octubre de 2009

La formación como recorrido

Pensando en los recorridos que vamos haciendo antes, durante y mientras cursamos la carrera, recordé un texto de Gilles Ferry sobre formación que la definía de modo que pregnó en mi:
La formación es dinámica de un proceso personal que transcurre por dos mecanismos, uno como transformación por el contacto con la realidad, y el otro que es administrado por uno mismo en el transcurso de ese proceso. Pensaba en cuántas veces me encuentro pensando cuánto de mi experiencia y recorrido previo al ingreso en esta carrera, tiene que ver con todo lo que fue sucediendo en el transcurso de mi vida, en los diferentes niveles, los que además trascienden el plano intelectual. Para explicitar un poco lo que estoy diciendo, contaré que hace muchos años, cuando egresé de la secundaria, comencé mis estudios universitarios en la carrera de Psicología, al mismo tiempo que tomaba mi primer trabajo (como cajera en Carrefour) y me independizaba de mis padres. En algunos momentos tengo la sensación de que la vida nos invita a un viaje que en pocas instancias y muy particulares, somos nosotros los que realmente decidimos su curso. Quiero decir que, en pocos años, había cambiado mi vida profundamente: tres veces de trabajo, dos veces de residencia y estaba esperando mi primer hijo, todo eso casi sin planearlo. Se vino el casamiento, una nueva mudanza, más tarde otro trabajo, otros tiempos crono... Y después de un tiempo, el deseo de retornar a la carrera. Pero un grave accidente otra vez cambió el rumbo de mis proyectos, tiempo de pelearla y recapitular. A los pocos meses, algo recuperados, nació mi segunda hija, tiempo en que se aquietó mi ritmo (en algún sentido) y concentré mis fuerzas y ganas en nuestro espacio interior. Al poco tiempo ya no vivíamos en La Plata, mis hijos crecían rápidamente, yo trabajaba part-time en San Telmo, vivía en Caballito y una vez más busqué el retorno a mis estudios: Psicología y Recursos Humanos se disponía accesible a mis posibilidades, en tiempo y espacio, cerca y vespertino. Antes de comenzar el segundo año, otra circunstacia irrumpía en esos proyectos: me divorciaba del papá de mis hijos. ...A empezar de nuevo, eso sentí. Volví a mi ciudad, con mis hijos pequeños a reorganizar la vida.

Después de 5 años, mis hijos habían crecido bastante, mi cotidiano se había estabilizado y entonces... me encontré pensando: mi carrera pendiente! En el 2006 comencé  esta carrera: Ciencias de la Educación, que conocí por consultar programas de la U.N.L.P.: Psicología, Sociología y Ciencias de la Educación. Una vez elegida Ciencias, puse gran esfuerzo al comenzar. La organizacoón y la estrategia me parecen claves.
Y después de tanto, me entusiasma y me enamora.
Los recorridos... cómo no van a tener que condimentar nuestra formación? si traen consigo tantas impresiones que aderezan la vida?!
Me siento un poco desnuda, pero para hablar de formación y recorridos, entendí después de mucho meditar que, no podemos transmitir su efecto si no compartimos ciertas experiencias que inevitablemente destinan el rumbo de nuestras vidas.