Para la realización del parcial integrado de Oepp, con Nati visitamos el Hospital de Niños de La Plata. Veníamos planeando hacerlo un día que no estuviéramos muy limitadas en tiempo. Ahora entiendo que me costó volver a estar ahí. Venía preparándome mental y emocionalmente para ese momento. Sabía que iban a sucederme cosas que iba a tener que contener y reprocesar.
Cuando llegué, emprendí una recorrida perimetral. Quería reconocer el lugar. Había indagado sobre los murales del Hospital cuando preparábamos la consigna II del parcial. De qué nos hablan las paredes?
Reconocí un antiguo acceso a la Guardia, sobre calle 65, que conocía:
Descubrí otro acceso a la Guardia, sobre calle 66, de reciente construcción, que no conocía:
Volví a la entrada principal:
Qué fuerte fue volver...
Y no pude esperar afuera, entré, presenté autorización y pregunté casi compulsivamente a la agente de seguridad: Sabés qué significa este vitreaux?
Ni idea...tenés que preguntarle a las hermanas.
Cuando llegó Nati, la busqué en la entrada. Ella que nunca había conocido el Hospital también se sintió conmovida.
Luego de algunas peripecias para conocer la historia del vitreaux (que no fue resuelto aún) emprendimos un recorrido más organizado. Comenzando por el lado izquierdo, Nati descubrió la capilla. Ya no recordaba donde se situaba. Estaba vacía. Recurrente la sensación.
Cercano a la entrada de la capilla, encontramos señales de ausencias: espacios vacíos, enunciados de algo que ya no estaba. En este caso tenía que ver con un aspecto comunicativo entre los sujetos: institucionales y usuarios.
Más adelante descubrimos la Escuela hospitalaria, nunca había llegado hasta ahí. Tampoco la hubiese estado buscando. Y una vez más comprendí que la mirada se vuelve el ojo de la mente, pero no en términos de pensamiento tácito como definiera Polanyi, sino como condición y disposición para poder "ver". O no.
Estábamos queriendo mirar los espacios. Afinar la mirada. Orientarla. Completarla con conceptualizaciones revisadas.
Cuando nos acercamos a las ventanas de la Escuela, nos dimos cuenta que había movimiento dentro.
A partir de un impulso, de repente estábamos hablando con la directora: Podemos hacerle dos o tres preguntitas? Prácticamente, no hizo falta. Nos contó todo en 25 o 30 minutos. Ilusionamos que le hacíamos una entrevista. Pudimos escuchar interesantes palabras, algunas reveladoras. Cuando concluimos, sin salir de nuestro asombro por cómo se había dado ese encuentro, retomamos el recorrido.
Tomamos muchas fotos. Una de las cosas que más nos llamó la atención fueron las diferentes construcciones y estados en que se encuentran las distintas partes edilicias.
Hay una de reciente construcción que fue inaugurada hace 11 meses, y se diferencia notablemente de la más antigua. Si no se explicara a alguien que no conoce, que las fotos que se ven aquí son de la misma institución, supongo que creería que son de dos o tres totalmente distintas. Incluso, creo que hay demasiadas partes que, si no aclaráramos qué tipo de institución es ésta, dificilmente alguien pudiera decir que es un hospital, menos aún: "de Niños".
También creo que estamos muy acostumbrados o hemos naturalizado que en las instituciones públicas de nuestro país se releve tanto descuido.
En contraposición, y a corta distancia, pudimos transitar por lugares como éstos:
Todo es reluciente y de reciente construcción
En el patio de los nuevos consultorios externos, se emplaza un mural trend cadis (azulejos y otras cerámicas), bellísimo, en el que participaron los chicos del hospital.
La sala de estar, es de recreación, espera de resultados y consultas antes de ser atendidos:
En esta sala , otro mural recrea la casita de chocolate del cuento Hansel y Gretel...
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