Desde acá para atrás, todo parece recobrar algún sentido. Y algunos caminos, elecciones poco reflexionadas y residuos de ciertas experiencias, encuentran por estos mis tiempos una especie de desembocadura. Me imaginaba esos lugares tan impensados por donde encuentra el agua para poder fluir después de haber estado contenida en su caudal. O solo será que en ese momento y no antes, podemos comprender por dónde va la cosa?
Lo que estoy pensando, es que a partir de conocer qué dicen otras palabras, cómo nombran otras voces y qué piensan otras mentes (si es que el pensamiento se puede ubicar en algún lugar tan específico) se van multiplicando nuestras formas de mirar.
Durante toda la carrera se nos van presentando múltiples oportunidades para ir resignificando esas miradas, se enriquecen. Pero también creo que hay que estar conectados. Conectados en un sentido que implica estar comunicado con lo que deseamos, con compromiso, conciencia, trabajo reflexivo.
Cuando comenzamos con Oepp, se presentó unas de las más claras oportunidades para construir nuevos sentidos con lo que hacemos y queremos hacer. Sentí convergencia. Puedo entender el énfasis de mi interés en la fases más humanísticas y pedagógicas de las empresas en que trabajé. Pero también puedo pensarme en tantos otros espacios como nunca antes en toda la carrera. Y esto viene bien...viene muy bien.
La formación como recorridos y los recorridos como experiencias nos singularizan. En la experiencia, la mismidad es alteridad, dice Jorge Larrosa. Repitiéndonos, somos siempre diferentes. Cuando nos enamoramos en un tiempo y nos volvemos a enamorar en otro tiempo, nos repetimos pero no somos los mismos, ya somos diferentes, somos otros.
Repitámonos! y seamos siempre otros.
Repitámonos! y seamos siempre otros.
Y dijo Bloch:
"En la cárcel de las cosas-ya-existentes no podemos movernos ni respirar."
