El nombre de las cosas... "Cosas". Un mundo cosificado necesita ser nombrado. Un nombre sobre otro nombre. Los lenguajes lo intentan.
En el primer foro propuesto por la cátedra, los nombres, o el cómo nombrar, aparecían bien definidos. Los términos elaborados/utilizados por estudiosos de las lógicas organizacionales traen un nombre y encuentran cómo nombrar lo que sucede cuando varias personas laboran colectivamente en un proyecto y permiten compartir sus conocimientos dentro de una organización en favor de su producción.
En cambio, en el segundo foro, la imagen y el sonido de un video, trae impresiones que no encuentran facilmente cómo ser nombradas. Su voltaje afectivo juega como obstáculo de la capacidad de conceptualizar en términos teóricos apropiados una serie de acciones que tocan la fibra de nuestras almas.
Violencia de género o violencia familiar? Esteriotipos o formas vinculares? Mujeres sometidas o víctimas, o pasivas y victimarias? Controversias varias, desconciertos. Cómo decirlo? como nombrarlo?, nos preguntamos seguidamente. Como mujeres/madres/vecinas, nos metemos ? Como profesionles, nos metemos o no? O cómo deberíamos pensar nuestra acción pedagógica?
Mares de preguntas. Respuestas de gran oleaje.
Recordaba las palabras de Estanislao Antelo: Cuando intervenimos pedagógicamente nos convertimos en unos metidos. Somos heterometidos.
También recuerdo que me resultó incómoda esa afirmación. Todavía resuena incorde para mi.
Cómo encontrar un equilibrio entre lo que debemos como profesionales y el respeto a la intimidad y el ámbito privado del otro?


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